Lo he hecho. Me he pasado al lado oscuro. He abandonado Windows y me he pasado a Mac.
Algunos pondrán el grito en el cielo; otros me recibirán con los brazos abiertos. Pero tras mucho tiempo de meditación, empapándome de los dos sistemas operativos (por no decir, de las dos filosofías de vida) he decidido dar el salto a Mac OS. Ahora tendré que experimentar en mis propias carnes si todo lo que dicen es cierto, de si no hay virus, de si no se cuelga, de su gran usabilidad… Espero que todas mis expectativas se vean cumplidas, saciadas y hasta superadas.
Ahora, mi nuevo iMac de 21.5″ es fantástico. Es bonito, muy bonito, con una calidad de pantalla impresionante. Se nota cómo Apple cuida hasta el más mínimo detalle. Una cosa que puede parecer una tontería, pero que me ha sorprendido bastante es que, basta empujar un poco el iMac para hacerlo girar. A pesar de que pesa bastante (creo que roza los 10 kilos) la peana sobre la que se sostiene está tan bien diseñada que reparte el peso de tal manera que es muy fácil hacerlo girar. Además, da una gran sensación de robustez en estar construido en una sola pieza de aluminio (el famoso Unibody). Espero que el dinero invertido haya sido bien inveritido