Standby

No hay que preocuparse. Mi vida no corre peligro, sigo existiendo y ninguna banda del este me ha secuestrado. Tampoco he perdido ambas manos a consecuencia de una bomba casera ni nada por el estilo. No. Sólo es que estoy en pleno período de exámenes y no tengo tiempo suficiente como para escribir aquí y continuar con mi proyecto fotográfico. Así que, hasta el día 12 de febrero, día en el que termino los exámenes, este blog permanecerá en una especie de standby, una pequeña pausa de la que saldrá en cuanto termine mis dichosos exámenes.

Gracias por la paciencia.

 

Visita al centro de la casa (I) [El cajón de los calcetines]

El cajón de los calcetines es el modo que tiene la casa de comunicarse con el más allá. Díganme si no por qué desaparecen los calcetines. A través de él un calcetín puede viajar, por ejemplo, de este lado de la realidad hacia lo desconocido que lo mismo puede ser una realidad paralela que la parte de atrás del cajón. No obstante, es innegable que es un viaje de no retorno, una vez que un calcetín queda desemparejado está condenado a vivir así para siempre, una vida solitaria rodeada de individuos que viven en pareja. Es entonces cuando uno se percata de que esta realidad del cajón de los calcetines tiene algo de idílico pero también algo de utópico. La existencia en soledad no tiene sentido alguno, aunque, paradójicamente, no está mal vista la promiscuidad ni la poligamia. Si alguna vez han tenido varios pares de calcetines iguales sabrán de lo que les hablo. Lo mismo un día escoges dos calcetines que no nacieron emparejados, que son de matrimonios distintos y que, sin embargo, casan igual de bien que antes. No hay diferencia.
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52 fotos, 52 semanas (13)

52 fotos, 52 semanas (13)

El chocolate se disolvió en un instante, por algo se llamaba instantáneo. Tan sólo unos grumos quedaron en la superficie sin deshacerse y que, en cierto modo, representaban lo que venía a ser mi vida. Por un lado casi todo transcurría tal y como se esperaba que transcurriese: sin sobresaltos, con naturalidad y con un cierto optimismo. Pero por otro, siempre había algo que impedía el transcurso normal de mi vida, lo que me hacía llevar una existencia a tirones y, en muchas ocasiones, poco satisfactoria.
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