Ensalzamiento de una lata de tomate.

Bien, me digo, dentro debe de estar la inmortalidad. Esas paredes de hojalata contienen mucho más que salsa de tomate, algo inmaterial e intangible a lo que es imposible acceder para el ser humano, pero de lo que sabemos que ha de ser importante, muy importante. Por el hermetismo con el que guarda celosamente su contenido, podría suponerse que esconde un universo en miniatura, paralelo al nuestro, pero totalmente diferente donde han de regirse unas leyes físicas distintas que no tendrían lógica fuera de la lata de tomate. Sirva como ejemplo que el tiempo dentro de la lata pasa mucho más rápido que aquí fuera. Fíjense si no en la fecha de caducidad, tan próxima en el tiempo. Así que la vida de dentro es mucho más fugaz que la de aquí. Sigue leyendo «Ensalzamiento de una lata de tomate.»

Diario de viaje (IV): el regreso.


El regreso siempre es duro; pero no hay más remedio. Es inevitable tener que volver a casa, de mejor o peor ánimo, para evitar echar raíces allá donde te encuentras. Para ello, es necesario echar de menos de alguna forma tu casa: la altura perfecta de tu almohada; tu sofá o tu televisión; la comodidad de tu baño; tu ciudad. Si no es así, se corre el riesgo de no querer volver, de querer quedarse en el lugar de vacaciones, de querer sustituir tus raíces por otras. Afortunadamente, la mayoría de las veces esto no sucede y vuelves a casa sin rechistar, quizá algo taciturno, resignado, más aún si has disfrutado del viaje. Sigue leyendo «Diario de viaje (IV): el regreso.»