El chocolate se disolvió en un instante, por algo se llamaba instantáneo. Tan sólo unos grumos quedaron en la superficie sin deshacerse y que, en cierto modo, representaban lo que venía a ser mi vida. Por un lado casi todo transcurría tal y como se esperaba que transcurriese: sin sobresaltos, con naturalidad y con un cierto optimismo. Pero por otro, siempre había algo que impedía el transcurso normal de mi vida, lo que me hacía llevar una existencia a tirones y, en muchas ocasiones, poco satisfactoria.
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Categoría: 52 semanas
52 fotos, 52 semanas (10)
Décima semana. Y parece que fue ayer cuando empecé este proyecto. Echando la vista atrás puedo decir que no me ha resultado nada fácil buscar todos los fines de semana una fotografía. Me obliga a hacer muchas, buscar nuevas formas, jugar con todo lo que encuentro por casa pero, sobre todo, me obliga a tener que desarrollar la creatividad. Y eso me gusta.
Esta mañana, mientras me duchaba, escuché como el suelo retumbaba. Sin darle mayor importancia seguí enjabonándome. Me sequé primero el cuerpo, después los pies para, una vez fuera, secarme el pelo -siempre lo hago en el mismo orden. Una vez vestido, me hice el desayuno y me lo tomé mientras sonaba de fondo la radio. Al volver a mi habitación para estudiar noté que un olor raro salía de alguna parte. Usando como guía a mi nariz, me fui acercando a la estantería y vi que un líquido negro empezaba a chorrear por las baldas. Ante la rareza del asunto, puse un dedo encima y comprobé que era un líquido bastante espeso. No fue hasta unos minutos después cuando me percaté de que el líquido provenía de los libros. Cogí el que tenía más cerca y lo abrí rápidamente. Y sucedió lo que esperaba. Todas las páginas de ése y otros libros estaban en blanco. El líquido viscoso y negro que chorreaba no era otra cosa que un puré de letras, ni siquiera una sopa. Al ser preso de la desesperación abrí todos los libros para ver si era capaz de encontrar el porqué de aquella situación. De las novelas ligeras con argumentos predecibles emanaba un líquido fluido y ligero. De los ensayos, obras filosóficas y obras clásicas, en cambio, el líquido era mucho más denso y espeso.
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52 fotos, 52 semanas (8)
Vuelve a ser fin de semana y el proyecto sigue su camino con una nueva fotografía. Esta vez, una fotografía de mierda.
La mierda es algo que fascina a todo el mundo. Probablemente la principal razón sea la democracia del asunto. Hay gente que puede permitirse el lujo de vivir en una casa que dé al mar con siete u ocho habitaciones, servicio doméstico y un campo para jugar al golf. Otra, sin embargo, se tiene que conformar con vivir en un piso en las afueras, mal iluminado, mal comunicado y hasta con humedades.
Pero lo que une a la gente de toda clase social es algo tan llano y simple como el acto de cagar. Figúrate tú que la diferencia entre una estrella de cine y un barrendero no es tanta. Si pudiésemos ver a ambos en el momento en el que se esfuerzan en eliminar del cuerpo los restos de la digestión no podríamos ser capaces de obviar las similitudes. Es como aquellos juegos de encuentra las 7 diferencias. La cara de esfuerzo de ambos sería prácticamente igual, incluso en ese estado, el impecable rostro de la estrella de cine podría adoptar una expresión tan extraña que haría la delicia de cualquier parazzi.
Y creo que si en la sociedad se tratase con algo más de naturalidad la cuestión, todo sería más fácil. No puedo comprender el pudor y las reticencias que existen al hablar de algo tan común, tan normal y tan necesario. Hasta puede ser que algún gran mandatario haya tomado decisiones equivocadas en un momento en el que su cuerpo estuviese demandando con urgencia una visita al cuarto de baño y que se haya visto obligado a improvisar algo de lo que dependiese la humanidad entera.
En fin, que deberíamos dar a la mierda el tratamiento que se merece. El Mundo sería un lugar mejor.
52 fotos, 52 semanas (7)
Pongamos que un día, metido usted en el sótano de su casa, con un par de tuercas, tornillos, un poco de cinta americana y algún que otro utensilio cotidiano consigue crear una máquina capaz de clonarle. La euforia inicial es comprensible. Desde luego, ha alcanzado usted un invento del que se ha estado detrás durante siglos sin que otro antes hubiese conseguido nada que se aproximase. Se sentirá como el hombre que inventó la cremallera, o como el que inventó la gaseosa -figúrese la de experimentos que se han hecho con ella- o como el que descubrió la rueda. Tiene unas ganas imperiosas de salir a la calle y gritarlo a los cuatro inventos: «¡He inventado la máquina de clonar!¡He inventado la máquina de clonar!» -por supuesto, habría que buscarle un nombre más comercial, por aquello del marketing-. Pero algo le detiene. Hay algo que le impide comunicárselo a nadie, sabe que tiene que guardar el secreto. Ni siquiera se atreve a probar al dichosa máquina con usted mismo.
52 fotos, 52 semanas (4)
Y llegamos a la cuarta semana.
Esta vez he decidido hacerme un autorretrato para presentarme y así podáis ponerle a cara al que hace las fotos. Además, he experimentado lo complicado que es hacerse una foto a sí mismo, teniendo que intuir el enfoque, la posición de uno e imaginando el encuadre. Pero tras unas cuantas pruebas, he conseguido un resultado que me gusta.
Así que, este soy yo. Y para conocerme mejor, me he hecho una autoentrevista:
Pregunta.- Hola Pablo, cuéntanos algo sobre ti.
Respuesta.- Soy acuario.
P.- Oh, pero eso no dice nada sobre ti.
R.- No, la verdad es que no. Incluso encuentro repulsivos los horóscopos, pero me has pedido que te cuente algo sobre mí, y lo he hecho.
P.- ¿Estudias o trabajas?
R.- A estas horas de la mañana y con tanta luz intuyo que la pregunta no esconde ninguna intención oculta, así que te contestaré sin ninguna ingeniosa respuesta que me permita conquistarte. Estudio. En concreto estudio el segundo año del Grado en Matemáticas en la Universidad Complutense, y, antes de que me preguntes, sí, me gustan las matemáticas.
P.- ¿Y cómo entraste en el mundo de la fotografía?
R.- Pues la verdad es que entré como un elefante en una cacharrería. Me salté la fase de hacer fotos con una compacta mala y me hice con un réflex mala (una nikon d40), así, de sopetón. Y de eso ya hace tres años. Poco a poco he ido aprendiendo y ahora con este proyecto, creo que estoy aprendiendo mucho más de lo que lo he hecho en este tiempo. Las fotos que solía hacer eran pura casualidad. La realidad se ponía delante y yo apretaba el disparador. Por eso creo que unos de mis defectos ha sido siempre que mis fotos han estado algo carentes de sentimiento, quiero decir, que no decían mucho, les faltaba fuerza, un trasfondo. Y con este proyecto me estoy esforzando para intentar cambiarlo e imprimir a mis fotos un mensaje. La otra cosa que me falta es un sello personal en las fotos, un estilo propio. Pero supongo que esto último te lo da el tiempo.
P.- A parte de la fotografía te dedicas a otras cosas, ¿verdad?
R.- Quitando las obviedades que son necesarias para seguir existiendo (veáse respirar, comer…) también formo parte desde hace cuatro años del Grupo de Teatro Punto y Aparte en Alcalá de Henares, escribo en este blog y sé algo de violín y piano.
P.- ¿Tienes alguna habilidad que siempre hubieses deseado tener pero que no es así?
R.- Saber pintar. Creo que un chimpacé con los ojos vendados y con descargas eléctricas en los brazos sería capaz de dibujar mejor que yo. Me quedé en esa etapa en la que cuando te piden que dibujes una casa pintas el típico paisaje con una casa con un tejado a dos aguas, chimenea con humo y una ventanita redonda.
P.- Sin más, gracias por colaborar en esta autoentrevista.
R.- Gracias a ti, que eres la misma persona que yo. Por cierto, si alguien quiere seguirme en twitter, puede hacerlo aquí.
Creo que ahora me conocéis un poco mejor. Bueno, quizás.
52 fotos, 52 semanas (3)
Fin de semana. Fin de semana y nueva foto del proyecto.
Y hoy me pondré algo más trascendental y me permitiré hablar del arte. Parece fantástico que la especie humana haya llegado a tal grado de madurez que se permita hacer algo que no esté ligado a un beneficio material o físico ni a largo ni a corto plazo. Quiero decir con esto que cuando algún ser humano produce o admira algo de lo que llamamos arte, los contempla o realiza por puro placer. Admirar una fotografía, pintar un cuadro, escuchar música, hacer teatro o cientos de otras expresiones artísticas no aportan ningún beneficio a aquel que las realiza. Producen un placer difícil de explicar, un placer de tipo intelectual.
Hay que decir que el arte en la situación actual se presenta en un momento difícil. Con difícil quiero decir que se está yendo hacia una «actitud utilitarista», donde lo que prima es el consumo fácil, un arte que llegue a cuantos más mejor aunque esto suponga un deterioro de su calidad. Con esta forma de proceder creo que lo que lleva es a un embrutecimiento de la sociedad. Hay que reconocer que la masa (a la cual pertenezco) tiende a acomodarse y, si puede consumir algo que no requiera esfuerzo intelectual, mejor que mejor. Por ello, programas de televisión (sí amigos, la televisión es una forma de arte ) que, bien pensados parecen detestables, tienen tantísimo éxito. La masa tiende a consumir aquello que es fácil. Y para ver Sálvame no hay que pensar mucho (la verdad es que casi nada). Es verdad que una comedia tendrá siempre más aceptación que una forma de arte que requiera mayor esfuerzo intelectual, pero hay que intentar salvar estas diferencias. Hay que hacer un esfuerzo. Hay mucho arte por ahí esperando a ser descubierto. Y, por supuesto, no hay una forma de arte mejor que otra. No hay un arte de primera clase y otro de segunda. Arte puede ser muchas formas de expresión: un cuadro, una canción, una novela, una obra de teatro, un graffiti, una fotografía, un programa de televisión… Pero, dentro de las muchas formas, puede haber arte de calidad y arte detestable, aunque claro, eso depende mucho de cada uno.
En fin, alguien dijo por ahí que el arte es morirte de frío.
Hoy es sábado.
¿Qué día es hoy? Sí, es sábado. Eso significa dos cosas: la primera es que es fin de semana (por fin) y la segunda es que toca colgar foto en flickr para continuar el proyecto de 52 fotos, 52 semanas. Hoy me he tenido que estrujar el cerebro para conseguir la foto. Supongo que sacar todas las semanas una foto no va a ser tarea fácil, pero uno lo intentará.
Esta semana el tema es el dinero, o la crisis, de la que parece que estamos saliendo. Aunque mira, los que salimos jodidos somos los de siempre, los de abajo (bueno, permitidme que me incluya, aunque de momento sólo estudie). Los recortes han recaído sobre los más débiles aunque esta crisis haya sido provocada por los bancos, por los bancos y la especulación. Los bancos siempre han defendido el sistema capitalista a capa y espada y la no intervención en la economía de los Estados y mira tú por dónde ahora es el papá Estado el que tiene que sacar las castañas del fuego a los bancos. Uno empieza a estar un poco harto. Si por mí fuera, me habría una cuenta personal debajo del colchón.
52 fotos, 52 semanas
Por una cuestión de salud mental,uno de vez en cuando necesita imponerse un poco de disciplina. Necesita meterse en algún tipo de acción rutinaria que requiera un poco de esfuerzo, aunque puede que este esfuerzo no se vea recompensado.
Así que, he decidido inaugurar un nuevo proyecto que, precisamente porque no necesita ni demasiado tiempo ni demasiado esfuerzo, espero terminarlo. Una de mis aficiones es la fotografía (los que me conozcan bien lo sabrán) pero esta es un poco anárquica e irregular. Hay miles de fotos en mi disco duro esperando una revisión. Pues bien, leyendo en Xatakafoto este artículo me ha parecido interesante el proyecto de colgar en flickr una foto a la semana durante un año. Este sábado empecé el proyecto con la primera foto. Espero que el proyecto dure e intentaré dotar a mis fotos de algo de sentimiento, que todas digan algo.
Este sábado me encontraba algo resfriado, así que el tema no podía ser otro. Espero que os guste la iniciativa.







