Alcine 40

Hoy es la inauguración en Alcalá de Henares del Festival de cortometraje Alcine. Durante una semana la ciudad se transformará y acogerá en algunos de sus recintos más importantes el pase de cortometrajes, se dejarán ver algunos directores y actores reconocidos en el panorama artístico actual y habrá distintos actos que tendrán como denominador común el cine, y más aún, el corto.

En este tiempo podremos ser testigos de un cambio en el curso normal de la vida y contemplar como una tribu urbana campa a sus anchas, sin nada que ocultar y sin tener que esconderse: el gafapastismo. Los alrededores de los recintos donde se exhibirán los cortos serán un ir y venir de personas con sus gafas de pasta negras, sus peinados extravagantes y su afición por lo moderno. Así que yo, que intentaré no perderme las sesiones oficiales de cortometrajes, para no destacar y camuflarme entre la multitud no tendré más remedio que disfrazarme y convertirme en un gafapasta más.

Lo importante será actuar con normalidad, como si de verdad fueras uno de ellos, adoptando un aire intelectual y pensativo y un gesto de modernidad. Algunos cortometrajes, como me pasa todos los años, no los entenderé ni pizca dudando de si son realmente malos -como una patada en las pelotas, para que me entendáis- o es que en realidad son vanguardia y mi mentalidad de no-gafapasta no alcanza a comprender. Pero, si se da cualquiera de las situaciones anteriores no me quedará otro remedio que fingir que el corto, en realidad, quiere decir algo mucho más profundo y me haré el interesante, llevándome la mano a mi mentón y haciendo que medito. Esto formará parte de la forma de actuar durante los próximos 7 días. Pero, una vez pasado ese período, me dejaré de tantas tonterías y volveré a ser el ser primario que era antes, aunque quizá me sienta cómodo bajo mi disfraz adoptándolo como mi propia piel.

Sólo espero que el esfuerzo no agote  mi salud mental.