Televómito

Ayer por la noche Telecinco volvió a superarse a sí mismo. Haciendo zapping para matar el tiempo mientras que empezaba Buenafuente descubrí que en Telecinco estaban echando un programa que se llamaba «La princesa del pueblo». No podía salir de mi asombro tras saber que de lo que trataba el espacio era de una especie de «documental» sobre la vida de Belén Esteban. Además, justo cuando puse el canal estaban hablando acerca de una encuesta donde, en caso de presentarse, posicionaba a Belén Esteban como la tercera fuerza política. A raíz de esto último uno comienza a plantearse muchas dudas.

La primera es que Telecinco ha conseguido alcanzar las cotas más altas del amarillismo, la caspa y el mal gusto. No hay más que darse una vuelta por su web para dar fe de ello. Está inundada de programas de la calaña de «Hombres, mujeres y viceversa», «Gran Hermano», «Sálvame»… La cara de Belén Esteban se multiplica a lo largo de la página. Ni una sola referencia a sus informativos o a programas que se salgan de programas del corazón. Puede que no tarde mucho tiempo en eliminar de mi aparato de televisión el canal 5 que ahora ocupa esta cadena porque, de no ser así, puede que lo que tenga que hacer es instalar una urna donde me vea obligado a vomitar cada vez que, por error (por supuesto), caiga en este canal. Sé que hay gente que ve estos programas (seamos claros, si nadie los viese no los emitirían) pero por eso no voy a cambiar de opinión. Es una programación vomitiva, anclada en el sensacionalismo, en la chabacanería, que no aporta nada al que lo ve. Un ejemplo es ese famoso vídeo de Sálvame en el que Belén Esteban (me resisto a llamarle la Princesa del Pueblo) intenta dar unas clases de historia. Lo mejor (o quizá lo más repulsivo) es que ella cree que está haciendo gracia, humor, pero lo que la gente está haciendo es reírse de ella, en su cara, porque esa mujer es como una patada en las pelotas.

Por otro lado uno se hace la pregunta de adónde nos están llevando la clase política como que para que en una encuesta (también habría que ver cómo de bien está hecho el estudio) tenga siquiera incidencia alguna un personaje así. El Gobierno ha perdido la confianza de los votantes por una falta de comunicación y por una respuesta tardía a la crisis. El PP tampoco convence por esa forma arrogante que tiene de ser. Y de los partidos más pequeños ni hablemos. La juventud está cada vez más despreocupada de la política porque no ven que sus problemas se vean escuchados, sólo ven a los políticos como a una cúpula aislada de la realidad que no se interesan por otra cosa que no sea alcanzar el poder.

En fin, que la tele y la clase política dan asco.