Uno quisiera entender de economía por aquello de estar a la moda. Uno oye en el telediario euríbor, prima de riesgo, Eurozona, IPC, CEOE y siente envidia por no poder manejar esos términos con la naturalidad que se coge un metro o se pide un café.
Aunque así, de sopetón, uno no sabe lo que es el euríbor, por ejemplo, sí sabe que tiene que ser algo importante, algo relevante en el contexto económico actual. Y, pensándolo bien, la verdad es que encaja a la perfección en el campo económico. Piénsenlo. Euríbor, qué palabra. Se hace algo áspera al pronunciarla con esa r final, hasta escrita se ve que es fea. Precisamente eso hace que parezca importante, quizá más de lo que en realidad signifique, que no lo sé y no me voy a poner ahora a buscarlo que, todo sea dicho, tampoco me importa mucho. Si ahora alguien me pidiese que hiciese una frase que contuviera la palabra Euríbor, probablemente saldría corriendo.
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