Ella

El estuche desinflado de la guitarra que estaba a sus pies apenas tenía cuatro o cinco monedas. Su voz resonaba en ese pasadizo que unía un andén con otro de una misma línea pero en sentidos contrarios. Él rasgaba la guitarra suavemente, sin movimientos bruscos. Pulsaba las cuerdas sobre el mástil con la misma intención. Su voz sonaba rota, sin grandes capacidades pero con una melancolía y un sentimiento propio.

Aunque aquel pasadizo no era demasiado frecuentado, esas paredes tenían un algo especial, no sabía muy bien en el qué, pero que eran un elemento más de su música, y que ayudaban a mejorar la melodía.  La guitarra tenía la madera descascarillada y había perdido todo el brillo. Una pegatina intentaba disimular un desconchón en la parte de atrás del cuerpo de la guitarra. Sigue leyendo «Ella»